Parque Nacional de Garajonay

Garajonay

Humedad, nubes, neblina y selva de variadas especies de plantas, el Parque Nacional de Garajonay tiene el encanto natural que lo asemeja a un lugar encantado.

Con una superficie de casi 4 mil hectáreas, que representan 11% de la totalidad de la extensión de la isla de Tenerife, este espacio pasó a ser Parque Nacional en el año 1981, y, en el año 1986 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconocimiento máximo que otorgan a un área natural protegida.

Características del Parque Nacional de Garajonay

Garajonay es un parque atractivo por ser una selva tupida donde habita una gran diversidad de especies vegetales. Se trata de un territorio donde la vegetación se corresponde con las singularidades climáticas de la zona, es decir, alta humedad y nubosidad, clima y temperatura poco cambiantes durante todo el año que contrasta con el resto del espacio insular.

Una de las particularidades del Parque es precisamente la vegetación, que permanece verde durante todo el año, debido al microclima que lo envuelve.

Con el nombre de laurisilva es conocido este bosque, pues el significado de esa palabra es selva de laureles, ya que casi todos los árboles allí presentes tienen hojas semejantes a las del laurel.

Este Parque pertenece a esa cadena de bosques que han quedado como remanentes de los bosques subtropicales que existieron hace millones de años, en una gran extensión de Europa y del norte de África.

Vegetación y fauna

La humedad del ambiente del Parque Nacional de Garajonay ha propiciado durante años la aparición de líquenes y musgos que cubren los árboles, y un sotobosque que se asoma y sale al paso de quienes recorren sus caminerías, e invaden los espacios por donde circulan sus visitantes.

Parque Nacional de Garajonay

Entre la variedad de árboles y grupos de especies vegetales que están en Garajonay, y que se distribuyen en toda su extensión, han surgido unas especies características que responden al clima presente en cada área de ubicación.

Así, están las especies que se encuentran en la zona de menor humedad, como mocán, que son árboles de hojas puntiagudas, flores blanco crema y frutos que nacen en cápsulas ovaladas; palo blanco, especie de árbol de hojas oblongas y flores amarillas; y otras como faya, brezo y barbusano.

Hacia las laderas húmedas se ubica la laurisilva de ladera, donde están las fayas y aceviño o acebiño, un árbol pequeño o arbusto, que no supera los 10 metros de altura.

Hacia las zonas más húmedas ubicadas en el norte, está la laurisilva de valle, cuya vegetación la conforman los viñátigos de gran tamaño y tiles, cuya altura puede superar los 35 metros.

A mayor altura del Parque Nacional de Garajonay, es decir, hacia las cumbres, donde la niebla es casi permanente, se encuentran los brezales de cumbre, y hacia el sur tiene mayor presencia el fayal-brezal.

Otra característica de gran admiración son los riachuelos que se unen para formar una cadena de corrientes de agua permanente, y de la que se dice es la mejor conservada de Canarias.

En cuanto a la fauna, el extraordinario lugar acoge una fauna diversa, entre las que están anfibios, vertebrados, invertebrados, aves y reptiles que son propios de esa zona del planeta.

La leyenda detrás del nombre

El origen del nombre del Parque Nacional de Garajonay surge a partir de la princesa gomera Gara y Jonay de Tenerife, quienes se enamoraron y sufrieron la negación de su relación por parte de sus familiares, lo que motivó la decisión mutua de “clavarse una lanza de madera en el corazón y lanzarse desde el pico más alto de la isla”.

Los visitantes tienen a su disposición algunos servicios como el centro de información y el centro de visitantes, así como una serie de áreas recreativas y de descanso, senderos señalizados y miradores para disfrutar de momentos contemplativos.

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